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QUÉ VER EN LISBOA

HISTORIA DE LA CIUDAD

La capital de Portugal se eleva a orillas del Tajo entre las siete colinas sobre las cuales fue construida hace tiempo. Los restos encontrados en yacimientos de la zona demuestran que pudieron habitarla humanos durante el periodo de la Edad de Bronce. Con el tiempo su puerto fluvial empezó a tener gran importancia para distintos pueblos mediterráneos, que se acercaron a él por las posibilidades comerciales que ofrecía su inmejorable situación. Al pueblo fenicio se le atribuye en el año 800 a. C. la fundación de un núcleo urbano, al que llamaron Alis Ubbo u Olissipo, vocablos de los que procedería el actual nombre de Lisboa.

Cinco siglos después la ocuparon los romanos, quienes la concedieron la categoría de municipio. Julio César la bautizó como Felicitas Julia (Felicidad de Julio). Después, pasó a formar parte de los territorios de la península conquistados por los árabes en 715, que en aquelos tiempos era ciudad visigoda. La dominación árabe queda patente en la laberíntica distribución de las calles del barrio de Alfama.

En 1147, el rey Alfonso Henriques (nieto del rey Alfonso VI de León), al frente de una gran cantidad de cruzados que se dirigían a Tierra Santa, la reconquistó para los cristianos. Un siglo después, en 1255, Lisboa se convierte en la capital de Portugal sustituyendo a Coimbra. En 1356 un terremoto provocó importantes daños en la ciudad.

Los siglos XV y XVI, la época de los grandes descubrimientos, fueron uno de los periodos más gloriosos de la historia de la ciudad coincidiendo con los reinados de la dinastía de Avis. Los viajes de Vasco da Gama y el reinado de Manuel I, por el que surgió el estilo arquitectónico manuelino, demuestran lo esplendorosa que fue esta época. Además, su puerto se convirtió en uno de los mejores de Europa.

El terremoto de 1755 devastó la que fuera la ciudad más grande de Europa. Un seísmo de magnitud nueve en la escala de Richter acabó con la vida de 60.000 personas según las estimaciones; fue una de las mayores catástrofes naturales de todos los tiempos. El marqués de Pombal, secretario del rey José I, ordenó reconstruir la ciudad bajo unos criterios urbanísticos como la anchura y el trazado rectilíneo de sus calles.

El aumento demográfico a mediados del siglo XIX provocó mejoras en la ciudad como la llegada del ferrocarril y la inauguración de su primer sistema de iluminación público. También se construyeron amplias avenidas.

Varios acontecimientos cambiaron la historia de la ciudad durante el siglo XX. El primero de ellos fue la inauguración en 1966 del puente de abril, que dejaba de aislar a la zona del margen sur del Tajo. El segundo ocurrió en 1988 cuando se incendió el barrio del Chiado, uno de sus barrios emblemáticos. Por último, en 1998 con motivo de la celebración de la Exposición Universal, que mejoró la parte oriental de la ciudad. Una tarea modernizadora que se ha mantenido hasta ahora.

MONUMENTOS Y LUGARES MÁS IMPORTANTES

ALFAMA (1)

Alfama

El barrio de Alfama, el más antiguo y característico de Lisboa está situado en una de las siete colinas de la ciudad. Se extiende desde las orillas del Tajo hasta el Castillo de San Jorge. Tiene origen árabe, como lo demuestra tanto el diseño del barrio como el nombre (Alfama procede de la palabra al-hamma, que significa fuente de agua caliente) aunque existen casas que fueron construidas en la época visigoda. Después fue el barrio judío de Lisboa.

Las familias más ricas de Lisboa vivieron en este lugar hasta que se produjo el terremoto de 1755. Después lo ocuparon pescadores y artesanos. A mediados de junio se celebran en el barrio las fiestas patronales de la ciudad; por entonces, los balcones se cubren de albahacas y las calles se llenan de globos de papel de distintos colores.

Desde los miradores de Portas do Sol y Santa Lucía se puede contemplar Alfama, aunque desde el Castillo de San Jorge, que corona el barrio, se divisan también unas espectaculares vistas de la zona.

PLAZA DEL COMERCIO (2)

Plaza del Comercio

Esta gran plaza, rectangular y de la zona de la Baixa, es conocida también como Terreiro do Paço porque en este mismo lugar se encontraba el Palacio Real desde el siglo XVI hasta 1755, año del seísmo. Tres de sus cuatro lados lo ocupan edificios porticados, que son sede de distintos departamentos gubernamentales, mientras que la parte sur se abre al río Tajo desde una bonita escalinata del antiguo palacio y con rasgos venecianos que conducen hasta el embarcadero.

La plaza está presidida por la estatua ecuestre de José I, realizada en bronce e inaugurada en 1775, recuerda que bajo su mandato se inició la reconstrucción de la ciudad. Cuentan que para su colocación se necesitaron más de 1.000 personas.

En 1908 en la plaza fueron asesinados el rey Carlos I y su sucesor, su hijo Luis Felipe.

ARCO TRIUNFAL (3)

Arco Triunfal

Situado en la parte norte de la Plaza del Comercio, es la puerta de entrada a la Rua de Augusta, la avenida más importante de la Baixa. En el arco se encuentran las estatuas de Vasco da Gama, el marqués de Pombal, Viriato, Nuno Álvares Pereira y dos esculturas alegóricas que simbolizan los ríos Tajo y Duero.

IGLESIA DE LA MADALENA (4)

Iglesia de la Madalena

El seísmo ocurrido a mediados del siglo XVIII dejó secuelas en esta iglesia, reconstruida en estilo racionalista a iniciativa del marqués de Pombal aunque sólo conserva una fachada de estilo manuelino de la construcción original.

SÉ DE LISBOA (5)

Se de Lisboa

Comenzó a construirse en el año 1150 en el lugar que ocupaba una vieja mezquita, tras conquistar el rey Alfonso Henriques la ciudad a los musulmanes. Las restauraciones realizadas tras los terremotos de 1385 y 1755 permiten apreciar los elementos más recientes. La portada de acceso está coronada por un gran rosetón, flanqueada por dos imponentes torres.

De su interior, de planta de cruz latina y dividido en tres naves, destacan la capilla gótica de Bartolomeu Joanes (construida en 1322 por iniciativa de este comerciante lisboeta), un bonito retablo barroco, las tumbas del rey Alfonso IV y su esposa en el altar mayor y el claustro gótico del siglo XIV. La capilla mayor mezcla el estilo barroco y neoclásico, aunque su apariencia actual se debe a la última reforma del siglo XVIII.

En esta catedral se encuentra un cofre de plata del siglo XVI en el que reposa San Vicente. Según cuenta la tradición, en el año 1173 partió hacia Lisboa una barca tripulada por dos cuervos que transportaba los restos del santo. Ya en la ciudad, se dirigieron a la catedral para anidar en una de sus torres. En 1978 murió el último descendiente de los cuervos, convertidos en una de las atracciones del lugar.

CASTILLO DE SAN JORGE (6)

Castillo de San Jorge

Este Monumento Nacional portugués fue realizado por los árabes a mediados del siglo XI. Está situado en la parte más alta de las colinas de la ciudad y forma parte de la zona noble de la vieja ciudadela medieval (alcazaba), integrada por el propio castillo, las ruinas del antiguo palacio real y parte de una zona residencial para las clases altas.

Esta fortaleza fue el último refugio defensivo de los gobernantes de la ciudad: el alcaide musulmán, cuyo palacio estaba cerca del castillo y los administradores de la ciudad, cuyas casas pueden apreciarse todavía en el núcleo arqueológico.

Este castillo fue conquistado en 1147 por el rey Alfonso Henriques, quien necesitó de la ayuda de francos y británicos debido a su elevada su situación. Fueron necesarias 17 semanas de lucha debido a la gran resistencia de los musulmanes. Desde aquel año y hasta comienzos del siglo XVI, este castillo vivió su máximo periodo de esplendor. Los antiguos edificios árabes fueron reformados y ampliados para acoger al rey; también se instaló el archivo real en una de las torres del castillo. Los reyes de Portugal lo transformaron en palacio real en el siglo XIII, utilizado también para la recepción de las personalidades de la época, tanto nacionales como extranjeras y para proclamar a los reyes portugueses entre los siglos XIV y XVI.

Desde la integración de Portugal en la Corona de España, en 1580, el Castillo de San Jorge funcionó como recinto militar, que se mantuvo hasta comienzos del siglo XX. Fue remodelado y ampliado, aunque reformado profundamente tras el trágico terremoto de 1755.

Tiene once torres. La llamada Torre Ulises, que protegía la entrada principal del castillo, hoy es un mirador. Dentro destaca el jardín de estilo inglés y la escultura del rey Alfonso Henriques, primer monarca de Portugal. Hay una puerta, conocida como de Martim Moniz, que sirve para honrar a este noble que falleció cuando pretendía impedir que los árabes la cerraran, pero no lo consiguieron y los soldados del citado rey lograron acceder al castillo.

ELEVADOR DE SANTA JUSTA (7)

Elevador de Santa Justa

Está situado en al barrio de la Baixa, concretamente en la calle del Ouro. Inaugurado en 1902 y diseñado por el ingeniero portugués Raúl Mesnier du Ponsard, discípulo de Eiffel, tiene una altura total de 45 metros. La subida en este ascensor es una de las mejores maneras de evitar el desnivel de la zona y poder contemplar unas magníficas vistas de la ciudad. Desde este lugar se puede llegar hasta el Convento del Carmen.

PLAZA DEL ROSSIO (8)

Plaza del Rossio

Se encuentra en el barrio conocido como la Baixa. Oficialmente llamada plaza de Don Pedro IV, el primer rey constitucional del país, cuya estatua se encuentra en el centro de la plaza. El visitante encontrará tiendas, cafeterías y puestos de venta de flores donde antaño se celebraban ferias de ganado y carreras de caballos; también varios edificios que la flanquean, como el Teatro Nacional Doña María II y la estación del Rossio.

TEATRO NACIONAL DOÑA MARÍA II (9)

Teatro nacional doña María

Bonito edificio de estilo neoclásico, construido en 1846. Ocupa el solar que fue sede de la Santa Inquisición y cuyas sentencias eran leídas en la iglesia de Santo Domingo. Su interior es distinto al original ya que tuvo que ser restaurado tras el incendio de 1965.

ESTACIÓN DEL ROSSIO (10)

Estación del Rossio

Esta estación de tren es un gran ejemplo de lo que se conoce como estilo manuelino, muy extendido a finales del siglo XIX.

PLAZA DE FIGUEIRA (11)

Plaza de Figueira

Lugar destacado en la vida diaria de los lisboetas, que albergó uno de los mercados más grandes de la ciudad. En el centro, sobre un suelo de mármol, se alza el monumento al rey Juan I, estatua ecuestre realizada en bronce para recordar al primer monarca de las dinastía de los Avis con el que Portugal vivió, a finales del siglo XIV, una de sus mayores etapas de prosperidad. Desde aquí se puede contemplar el palacio de la Independencia, de estilo manuelino y manierista.

IGLESIA DE SANTO DOMINGO (12)

Iglesia de Santo Domingo

Esta iglesia fue construida en el siglo XIII, reconstruida por los graves daños producidos tras el terremoto de 1755 y reformada por el incendio de 1950. Muchas sentencias de la Santa Inquisición se firmaron en este templo, frente al cual fallecieron unas 2.000 personas el 15 de enero de 1506. Este suceso ocurrió por la polémica generada entre los que creían que la cruz del altar brilló a consecuencia de un milagro y los que afirmaban que el fenómeno se debía a un reflejo solar.

PLAZA DE LOS RESTAURADORES (13)

Plaza de los Restauradores

Cercana a la del Rossio, es otro de los puntos neurálgicos de la ciudad por el que pasan miles de lisboetas al día. En su parte central destaca el monumento a los Restauradores, obra popular que honra a todas las personas que comenzaron en 1640 una revolución que terminó con cinco décadas de dominio español. El monumento tiene 30 metros de altura y su obelisco está rodeado de figuras alegóricas que simbolizan la independencia y la victoria.

En este lugar también se encuentra la oficina central de turismo, situada en la planta baja del barroco palacio de Foz. Detrás del edificio está el elevador da Glória, funicular de 1885 que une esta plaza con el Barrio Alto.

PLAZA DE CAMÕES (14)

Plaza de Camoes

Situada en el Barrio Alto de Lisboa. En el centro se encuentra el monumento al poeta Luis de Camões, autor del libro Os Lusíadas (1572), que ensalza la brillante etapa de los descubrimientos. En sus inmediaciones se encuentra la iglesia de la Encarnación, una de las más grandes del barrio, situada frente a la de Nuestra Señora de Loreto. Ambas fueron reconstruidas a finales del siglo XVIII.

PLAZA DUQUE DE TERCEIRA (15)

Plaza duque de Terceira

En esta plaza, conocida también como Cais do Sodré, se encuentra el monumento que honra al duque de Terceira, que liberó a Lisboa del gobierno absolutista.

En 1860 comenzó la construcción de esta obra, realizada por el escultor José Simões de Almeida. El trabajo fue terminado en 1875. La inauguración coincidió con la celebración del 44 º aniversario del desembarco del Duque de Terceira en Lisboa el 24 de julio 1833, capitaneando las tropas liberales.

Se trata de una estatua de bronce, con una altura de 3,30 m, que representa la figura del duque vestido de militar. Todo el conjunto (estatua y zócalo) tiene una altura total de 9 metros.

MONASTERIO DE LOS JERÓNIMOS (16)

Monasterio de los Jerónimos

Obra por excelencia del arte manuelino portugués y uno de los monumentos más importantes de Lisboa. Se construyó a comienzos del siglo XVI, por iniciativa del rey Manuel I, con algunos de los tesoros que trajo Vasco da Gama de sus viajes a las Indias. Nació el arte manuelino, en honor del monarca. Abarca la etapa de tránsito del gótico al renacentista, caracterizado por la utilización de elementos inspirados en las tierras visitadas por los viajeros portugueses.

El monasterio, apenas dañado en el terremoto de 1755, se construyó en el mismo lugar donde existió una iglesia dedicada a los navegantes. La tradición dice que Vasco da Gama rezó allí antes de partir hacia las Indias.

Esta monumental obra fue diseñada inicialmente por el arquitecto francés Boytac, que no vio terminada ya que falleció en 1517. Tres arquitectos continuaron con la obra, entre ellos el español Juan Castillo que realizó la portada sur de la iglesia.

En el pórtico se encuentran muchas imágenes, entre ellas las de los 12 apóstoles. También destacan la escultura de Santa María de Belém y la de Enrique el Navegante. En la puerta occidental se contemplan las representaciones del rey Manuel I y su esposa, María de Castilla.

El interior está dividido en tres naves. Destacan las figuras del arte manuelino que embellecen las columnas octogonales. Entre sus preciosas paredes se encuentran las tumbas de Vasco da Gama, Luis de Camões y de varios soberanos portugueses, entre ellos, como no podía ser de otra manera, el rey Manuel I y su esposa.

En el ala oeste del monasterio se encuentra, desde 1903, el Museo Nacional de Arqueología y Etnología, que alberga colecciones de orfebrería portuguesa del periodo comprendido entre los 3.000 años a. C. y la Edad Media, así como piezas y mosaicos de las culturas egipcias y romanas. El otro museo que se encuentra en este monasterio es el Museo de la Marina, que muestra maquetas de todo tipo de barcos, uniformes marinos, galeras reales y el primer hidroavión que atravesó el Atlántico Sur.

Este monasterio fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1983 por la UNESCO.

MONUMENTO A LOS DESCUBRIMIENTOS (17)

Monumento a los descubrimientos

Gigante proa de piedra de 52 metros de altura levantada en 1960 que conmemora el quinto centenario del fallecimiento de Enrique el Navegante. La figura que sujeta una pequeña carabela en sus manos representa a este príncipe, acompañado por 21 personajes que fueron importantes en la época de los descubrimientos. En su interior tiene auditorio, museo y salas de exposiciones.

PUENTE 25 DE ABRIL (18)

El puente que se puede contemplar en la foto anterior es una obra de ingeniería de dos kilómetros y medio de longitud que une desde 1966 las dos orillas del Tajo. Fue construido por la misma empresa que realizó los famosos puentes Golden Gate y Bay Bridge de San Francisco. Su construcción supuso una gran mejora para Lisboa ya que rompió el aislamiento de la ribera sur; además facilitó el acceso a las playas de Caparica.

MONUMENTO A CRISTO REY (19)

Junto a este puente se encuentra el monumento a Cristo Rey, inaugurado en 1959 y de 28 metros de altura. Descansa sobre un pedestal de 82 metros, que dispone, en su punto más alto, de una terraza a la que se puede acceder en ascensor, desde la que se puede contemplar una bonita perspectiva de Lisboa y sus alrededores.

TORRE DE BELÉM (20)

Torre de Belém

Pequeña fortaleza construida en medio del río entre 1515 y 1521, cuya función inicial era la de controlar el acceso de los barcos a la ciudad. Durante la ocupación española fue utilizada como cárcel. Consta de dos cuerpos: un baluarte de base hexagonal con garita en sus esquinas y una torre cuadrangular de cuatro pisos de altura. La UNESCO declaró este monumento Patrimonio de la Humanidad en 1983.

IGLESIA DE SAN ESTEBAN (21)

Iglesia de San Esteban

Cerca de la orilla del Tajo se encuentra la iglesia de San Esteban, reconstruida en el siglo XVIII sobre las ruinas del antiguo templo (cuya construcción data del siglo XII), destruido por el terremoto de 1755. De fachada simple y elegante torre, su vieja sacristía está decorada con azulejos. Se puede contemplar desde el mirador de Santa Lucía.

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